CONSEJOS
Cómo viajar con mi perro
Viajar con nuestro perro no siempre es fácil, y la mejor manera de hacerlo es en coche, ya que ahí no tenemos restricción alguna, aunque sí que nos afecta la normativa de la DGT.
De hecho, debemos seguir sus reglas no solo por precaución, sino por evitar una multa que va desde los 80 a los 500 euros, dependiendo de cómo llevemos a nuestra mascota dentro del coche.
Preparamos al perro para el viaje
Dejando, por el momento, las cuestiones legales nos centraremos en qué hay que hacer antes del viaje en coche con el fin de que sea lo más cómodo posible, y lo primero es tratar de evitar los vómitos por todos los medios a nuestro alcance.
Aquí, es importante no dar de comer al animal desde unas horas antes de iniciar el viaje. Así, si vamos a salir por la mañana, le retiraremos la comida la noche anterior, no dándole de comer hasta que lleguemos al destino.
Su estómago estará vacío y será más difícil que vomite y si lo hace la limpieza será muy sencilla.
Si sabemos que tiene náuseas en el coche, porque ya le ha sucedido otras veces, lo mejor es hablar con su veterinario para que le recete unas pastillas contra el mareo, algunas de las cuales tienen un ligero efecto sedante que lo tranquilizará mientras estamos en la ruta.
Siempre hay que tener un cuenco de agua a mano
Aunque no le dejemos comer, si no se marea le podemos dar una pequeña cantidad si vemos que tiene hambre, el agua no le debe faltar y para ello hay que llevar un cuenco en el coche.
Puede ser uno de los portátiles, muy práctico al no ocupar espacio y que nos será posible llenar en una fuente, en el servicio de una gasolinera o con agua fresca embotellada si el viaje se hace en verano.
¿Cómo lo vamos a trasladar dentro del coche?
Esta es la decisión más importante antes de iniciar el viaje con un perro y depende del tamaño del vehículo y de lo grande que sea el animal.
La DGT es clara, y nos dice que el perro debe ir sujeto de tal forma que no interfiera nunca con el conductor ni se meta en su espacio, por lo que el que vaya suelto queda descartado y lo mismo que viaje en el regazo del copiloto.
Esto es peligroso y sería motivo de sanción, como también lo puede ser el que vaya en el asiento de atrás con un arnés y sujeto al cinturón de seguridad. En este caso, queda al criterio del agente multarnos o no, dependiendo de cómo sea de larga la correa que une el arnés al cinturón.
Si es corta no deberían decirnos nada, pero nos pueden multar si quieren, por lo que no hay que darles motivos para ello.
La manera más segura de viajar es en transportín o separado del conductor por una reja
Nos quedan dos formas de que el perro vaya de la manera más segura posible y evitando la multa, que son en un transportín y separado del conductor con una reja.
En el caso de los perros de pequeño tamaño, lo más cómodo siempre es un transportín, que podemos poner en los asientos traseros sujeto con uno de los cinturones, en el suelo si cabe o en el maletero.
Ahí el animal no puede molestar a la persona que conduce y cuando pasan unos minutos se termina tumbando (es importante que el tamaño del transportín le permita moverse) durmiendo una larga siesta hasta el destino
Si el perro es mediano o grande, por ejemplo un pastor alemán, es imposible que viaje en un transportín en el habitáculo y habrá que ponerlo en el maletero en una jaula de su tamaño o también puede ir suelto.
Los perros de esta alzada van mejor sueltos, de forma que hay que poner una reja entre el conductor y el animal, o separando a los pasajeros del maletero, dependiendo de cómo queramos viajar, aunque si detrás hay ocupantes tendrá que ir en el maletero.
La reja se pone y se quita de una forma muy sencilla, sin tener que hacer agujeros ni nada por el estilo, y siempre debemos retirar la bandeja que separa el maletero del habitáculo si el perro va en el espacio de las maletas, puesto que así le llegará el calor o el aire fresco, dependiendo de la época.
Hay que llevar su documentación y una correa a mano
Cuando viajamos siempre hay que llevar la documentación de nuestro mejor amigo, cartilla y número de chip a mano por si nos los requieren las autoridades. De hecho, conviene que vaya en un bolso con nosotros o en el propio transportín, ya que algunos traen un hueco específico en la parte de arriba.
Además, hay que tener una correa en el habitáculo del coche, y por seguridad siempre es mejor que el perro viaje con el collar puesto o con el arnés, aunque nos parezca que puede ir incómodo.
Tanta precaución se debe a que hay que sacarlo cada vez que paramos, con la idea de que haga sus necesidades y estire las piernas, atándolo siempre dentro del coche y si puede ser sin abrir las puertas.
A ello ayuda que lleve el collar y que la correa esté a mano, puesto que esto nos evitará más de un susto, que se produce cuando abrimos la puerta antes de atarlo y se escapa, terminando desorientado en una zona que no conoce y donde pasan coches a gran velocidad.
¿Cómo lo podemos llevar en otros medios de transporte?
En otros transportes todo se complica, ya que depende de cada medio, empresa, comunidad autónoma, etc. Por norma general, la situación menos problemática será la de los perros con un peso inferior a diez kilos que en muchas ocasiones podrán ir con nosotros.
Suelen pedir que vayan en su jaula, que no podrá exceder de ciertas medidas, y a veces tendrán que pagar parte del billete aunque no puedan ocupar una plaza.
Dentro de los aviones pasa algo similar, cada compañía tiene sus normas, pero lo usual es que puedan ir en cabina si pesan menos de 10 kilos y en un transportín, yendo en la bodega si son más pesados, en cuyo caso necesitarán una jaula homologada para ir en avión.

